El mundo del cómic | Patrimonio Cultural. Generalitat de Cataluña.

Historias del patrimonio

El mundo del cómic

Viñetas con historia

El nacimiento del cómic catalán

El cómic como lo conocemos hoy es un producto cultural de la época industrial, relacionado con la imprenta y la difusión masiva.

El referente más directo que tenemos en Cataluña es el auca, pero no es hasta los años previos a la Guerra Civil que se populariza el cómic a través de revistas infantiles (En Patufet) y satíricas, dirigidas a un público adulto. En publicaciones como L'Esquella de la Torratxa, ¡Cu-Cut! o El Be Negre autores como Joan Oliver (Pere IV), Pere Calders y Avel·lí Artís Gener (Tísner) criticaron la actualidad política con humor gráfico y textos.

La máquina del tiempo del cómic catalán

 

Dibujos de posguerra

Con la dictadura franquista el humor se volvió blanco y costumbrista. Censuró al mismo tiempo las voces demasiado críticas con el régimen y las que hablaban catalán, y desaparecieron muchas publicaciones. En contrapartida, revistas infantiles en lengua castellana como Pulgarcito o TBO vivieron su momento dorado en Cataluña. La estética evolucionó hacia lo que hoy identificamos como cómic. Por lo tanto, más dibujo que texto.

Las historietas eran un producto barato y popular que durante los 40 y 50 entraba en todas las casas. La mayoría salían de editoriales catalanas. La más popular fue Bruguera, que hizo llegar al gran público personajes que aún hoy se recuerdan.

Viñetas del Profesor Franz de Copenhague. Especial TBO "Extra de piratas y náufragos", año 1958. Flickr by Cdrcc - CC BY-NC-SA 2.0

 

Cavall fort: un oasis catalán

En 1961, amparada por los obispados de Solsona, Girona y, sobre todo, Vic, se creó Cavall Fort, una revista en catalán para estimular la lectura entre los niños y niñas de 9 a 15 años que se convirtió en un símbolo durante la dictadura.

Además de cómics autóctonos como Ot el Bruixot de Picañol, introdujo los de la escuela franco-belga como Los Pitufos, Tintín, Astérix y Obélix o Lucky Luke. Por la revista, que todavía hoy se edita, han pasado nombres clave de la cultura catalana. Además de ilustradores como Cesc o Pilarín Bayés, han participado escritores como Joaquim Carbó, Josep Vallverdú, Salvador Espriu, Pere Calders, Maria Aurèlia Capmany o Montserrat Roig. Incluso se han publicado creaciones de Joan Miró, Antoni Tàpies o Josep Maria Subirachs.

La revista Cavall Fort fue galardonada con el Premi Nacional de Cultura, 2011.

Portada de Cavall Fort, nº 1. Wikimedia Commons. Mireia Tremoleda. CC BY-SA 3.0

Un futuro esperanzador

La evolución del cómic en Cataluña ha sido notable. Con la transición, volvió el humor ácido, crítico y políticamente incorrecto. A partir de los 70, se creaba un circuito underground con propuestas atrevidas y provocadoras. Hoy, Cataluña edita el 95% de los cómics españoles y muchos de sus dibujantes tienen reconocimiento internacional.

Personajes muy familiares

Muchos de los personajes de cómic más recordados han nacido o vivido en Cataluña y son el reflejo de un momento de nuestra historia.

Así, mientras Massagran (Ramon Folch y Torres - Josep Maria Madorell, 1910) arrastra algunos tópicos de la época como la superioridad del hombre blanco por encima de las otras culturas, en La familia Ulises (Joaquim Buigas - Marino Benejam, 1945) aparecen temas de los años 40 y 50 en Barcelona como el estraperlo, los primeros coches, el precio de la vivienda o la llegada de la televisión. Por otra parte, la picaresca, la pobreza y el hambre de la posguerra son protagonistas en las aventuras de los famosos detectives Mortadelo y Filemón (Francisco Ibáñez, 1958), mientras que el “seny” y la “rauxa” catalanas quedan retratados con Jep y Fidel (José Maria Madorell, 1967).

Otros personajes destacados de la historia del cómic catalán son Ot el Bruixot (Picañol, 1971), Esther (Purita Campos, 1971), Superlópez (Jan, 1973) o Makinavaja (Ivà, 1986).

Entrevista a Francisco Ibáñez, creador de Mortadelo y Filemón. 20 Minutos. CC BY-NC-SA 2.0

Superlopez. Francisco Abato Helguera Flickr CC BY-NC-SA 2.0

Ot el Bruixot. Josep Tomàs. Flickr CC BY-NC-SA 2.0

Dibujar con arte

Aunque el objetivo es diferente, muchos de los dibujantes de cómic se inspiran directamente en corrientes artísticas como el expresionismo alemán, el manierismo o el orientalismo, e incluso comparten técnicas. Pero la relación entre arte y cómic no acaba aquí.

El arte y el patrimonio cultural son protagonistas de publicaciones que muestran monumentos y lugares emblemáticos del territorio. Algunos ejemplos son las viñetas basadas en la historia de Cataluña ilustradas por Oriol García, o el retrato de la Barcelona contemporánea que se hace en cómics como Mortadelo y Filemón.

Pero la dibujante que más ha reflejado el patrimonio material e inmaterial catalán es Pilarín Bayés. Por sus manos han pasado artistas como Dalí, Cerdà, Jujol, Gaudí, Subirachs o Rusiñol, y emplazamientos como la Sagrada Familia, Montserrat, el valle de Boí, Vallbona de les Monges o la Fundació Miró.

Artistas reconocidos como Leonardo Da Vinci, Velázquez, Gaudí o Van Gogh también aparecen en las aventuras de Las tres mellizas de Roser Capdevila.

Popular ilustración de Apel·les Mestres. Wikimedia Commons. Dominio Público

Cultura en mayúsculas

El nacimiento del 1er Salón del Cómic y de la Ilustración de Barcelona, en 1981, fue un primer paso para el reconocimiento cultural, social e incluso institucional de esta disciplina.

Transformado en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona, se ha convertido en un referente en España y en Europa que cada año recibe la visita de más de 100.000 personas.

Otro momento cumbre del cómic catalán es la donación de más de 2.000 dibujos originales de Las tres mellizas a la Biblioteca de Cataluña que en 2011 hizo Roser Capdevila.

Uno de los proyectos más esperados dentro del sector es la creación del futuro Museo del Cómic y la Ilustración (MCIC), de momento interrumpido. Se ubicará en el antiguo edificio de la CACI en Badalona (finales del siglo XIX), y expondrá una colección de trabajos de dibujantes e ilustradores catalanes, así como de artistas internacionales.

Salón del Cómic de Barcelona 2011. Pedro de Matos Flickr CC BY-NC-ND 2.0.