Castillo de Miravet
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el Castillo de Miravet

INTRODUCCIÓN

El castillo de Miravet, una fortaleza imponente rodeada por una muralla de 25 metros de altura que parece surgir de las rocas y situada sobre un cerro, domina el curso del Ebro y las tierras de los alrededores.

Su posición estratégica ha hecho que allí se sucedieran los asentamientos desde la prehistoria y le ha otorgado un papel importante en diferentes conflictos.

Todavía hoy se pueden apreciar parte de las estructuras de la fortaleza andalusí sobre la que se levantó el castillo templario, inmediatamente después de la conquista de estas tierras por parte de Ramón Berenguer IV. El castillo se donó a la orden del Temple que lo convirtió en la sede de la provincia templaria de Cataluña y Aragón, durante lo que sería el periodo de mayor poder y esplendor de la historia de Miravet. Dicha provincia fue nombrada sede de la Corte del maestre provincial de la orden del Temple y, por lo tanto, reconocida como la encomienda más influyente del territorio catalán.

A pesar de que posteriormente, el castillo fue remodelado para adaptarlo a las exigencias defensivas que comporta la aparición de la artillería, el aspecto y las estructuras que nos han llegado son esencialmente obra de los templarios. Por ello, Miravet se ha convertido en uno de los mejores ejemplos de la arquitectura militar catalana de los siglos xii-xiii.

La visita a esta construcción templaria nos adentrará en la vida conventual de esta orden militar regida por la estricta disciplina de la Regla cisterciense, vertebrada por una jerarquía férrea que posibilitó una organización interna idónea gracias a su exitosa administración económica y religiosa, que le permitió ser testigo en primera persona del proceso de supresión y extinción de la orden del Temple.



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