1. Poblado ibérico de Castell. 2. Museo de la Cerámica de la Bisbal d'Empordà. 3. Museo de la Pesca de Palamós.
El Baix Empordà, de la costa al corazón de la cerámica
Disfrutad de un recorrido donde se encuentran el mar y la tierra: desde la tradición pesquera de Palamós hasta el alma alfarera de la Bisbal d'Empordà. Una escapada para descubrir el patrimonio marítimo, los senderos a la orilla del mar y la tradición ceramista del interior.
Girona
El Baix Empordà es el claro ejemplo de un auténtico territorio de mar y montaña, donde los paisajes mediterráneos, con impresionantes acantilados y calas de aguas cristalinas, conviven con los entornos rurales y montañosos del interior.
Para entender la relación entre el ser humano y el mar, en medio del puerto pesquero de Palamós se encuentra el Museo de la Pesca. Este centro único en el Mediterráneo explica el pasado, el presente y el futuro de la pesca a través de su exposición permanente y de actividades vinculadas con el mar. El Espacio Pez complementa esta experiencia mediante talleres de cocina en el aula gastronómica, degustaciones, charlas y demostraciones de cocina en directo que quieren promover la gastronomía y los productos de la lonja.
La escapada continúa con un paseo por la esencia del Palamós antiguo. Recorriendo sus calles y tocando la piedra de sus vestigios, os adentraréis en la esencia de este municipio a través de espacios como la plaza dels Arbres, la calle Mayor, el faro, la iglesia de Santa María o la plaza del Pedró, entre otros.
El Palamós marítimo también se puede descubrir a través de uno de los caminos de ronda más espectaculares de la Costa Brava, que se extiende desde la playa de la Fosca hasta la del Castell. Se trata de un recorrido a la orilla del mar que atraviesa lugares llenos de encanto. Pero, sin duda, uno de los puntos más singulares del itinerario es el poblado ibérico de Castell, donde los íberos se asentaron entre los siglos VI y II a. C. Este importante enclave comercial permitió a sus habitantes, los indigetes, ejercer un notable control de todo el territorio.
Nos adentramos hacia el interior para visitar la capital de la cerámica, la Bisbal d'Empordà. Podéis pasear por el núcleo antiguo y descubrir el pasado medieval de la ciudad. A partir de Semana Santa, se puede visitar el castillo palacio de los obispos de Girona, uno de los símbolos de identidad de este territorio. El edificio data de los siglos XI y XII y, desde su construcción, ha sido escenario de asedios y conflictos bélicos. La última parada la hacemos en el Terracotta Museo de la Cerámica. Situado en una antigua fábrica industrial, conserva un fondo de más de quince mil piezas, entre objetos cerámicos, herramientas y enseres relacionados con su fabricación. La exposición permanente permite entender la importancia de la cerámica en la historia y la actualidad de este territorio.