El Museo del Cine de Girona nace a partir de la excepcional colección de objetos relacionados con el mundo del precine y del cine de Tomàs Mallol formada por 8.000 objetos, 10.000 documentos (fotografías, carteles, grabados, dibujos y pinturas), 800 filmes y 700 libros y revistas. Se inauguró en 1998, convirtiéndose en el primer museo de estas características de España y uno de los pocos existentes a escala europea.
Entrar en el Museo del Cine es un proceso de descubrimiento. Y es que la exposición permanente tiene en el espectador su punto de mira. No es extraño. A lo largo de la historia, el hombre ha estado fascinado por las imágenes en movimiento, desde las primitivas sombras chinescas hasta los primeros años de cine.
Este proceso de descubrimiento está dividido en 10 apartados más un audiovisual que sirve de prólogo a la exposición y un epílogo que hace referencia al cine amateur y el cine infantil. El discurso principal finaliza en los años 30, con la llegada de las primeras televisiones.
Así, se puede entender de forma didáctica y amena cómo funcionaban las linternas mágicas, cajas ópticas, cámaras oscuras, cronofotografías, aparatos para dar movimiento a las primeras imágenes (fenaquistiscopio, zootropos...), proyectores ... Incluso está permitido dejarse engañar por diversas ilusiones ópticas, que demuestran que ya desde muy antiguo, lo más importante es sorprender.
Cervera acoge una de las construcciones barrocas más bellas de Cataluña. La imponente sobriedad del edificio de la Universidad es la huella que queda de la institución que lo levantó.
Las circunstancias políticas son las que hacen posible la creación de esta institución de educación superior. La funda el rey Felipe V en 1717 como compensación por los daños sufridos durante la Guerra de Sucesión, y se convierte en centro intelectual de Cataluña.
La arquitectura majestuosa del edificio sigue un esquema propio de la arquitectura militar, con una planta rectangular con torres en los ángulos. La fachada principal es de estilo barroco moderado y se adapta al carácter local, mientras que la segunda fachada, la interior, representa nuevas tendencias neoclásicas.
El espacio más significativo de este majestuoso edificio es el paraninfo o salón de actos, que incluye también la capilla. En el altar hay un retablo barroco realizado por el maestro Jaume Padró y un pequeño ábside con esculturas de alabastro de Sarral rodeadas de mármoles de colores. Preside el conjunto la Inmaculada Concepción, patrona de la Universidad y representante de la Sabiduría.
Paseando por Museo de la Colonia Vidal de Puig-reig podemos conocer cómo eran la vida y el trabajo en una colonia textil catalana de principios del siglo XX. Espacios como la escuela, la fábrica o las viviendas son testigos de la Revolución Industrial en Cataluña.
Instalada al pie del río Llobregat para utilizar el agua como fuente de energía, la Colonia Vidal forma parte de una de las principales concentraciones de colonias textiles de Europa. En el conjunto arquitectónico destacan edificios como la torre del amo, la torre del director, la fábrica, la iglesia, el casino teatro y la casa de la mujer/escuela.
El Museo abrió el 1995, y forma parte del Sistema Territorial del Museo de la Ciencia y de la Técnica de Cataluña. Propone un itinerario que muestra al visitante servicios de la colonia obrera como las viviendas, la escuela, la biblioteca, la pescadería, el lavadero o las duchas. La visita también incluye una exposición permanente que cuenta el día a día de los hombres y las mujeres que trabajaban en la fábrica.
Desde el año 1988, el Museo de la Vida
Rural (MVR) muestra al visitante las características de la vida
tradicional en Cataluña, con especial dedicación a los payeses.
Se trata de uno de los principales centros de conservación e investigación
etnológica del país, con un variado fondo que permite recorrer la historia del
mundo rural catalán a partir de una propuesta museográfica moderna e
innovadora.
La exposición permanente muestra objetos
relacionados con los payeses y los oficios artesanales, piezas que representan
un verdadero poso cultural de nuestra sociedad. El recorrido se estructura por
ámbitos de trabajo: la agricultura, los oficios del pueblo (padre, maestro,
cafetero, pastelero, hilandera, boticario, barbero...) y las tareas
domésticas.
El centro, integrado en la Red de Museos Etnológicos,
forma parte de la Fundación Lluís Carulla y ocupa la casa
solariega que la familia Carulla tenía en L’Espluga de Francolí. El edificio antiguo
fue restaurado y remodelado para albergar las piezas del Museo de la Vida
Rural. En 2010 se levanta un nuevo edificio anexo y la totalidad del museo
se renueva adecuando su discurso expositivo para facilitar
la comprensión del mundo rural desde una óptica contemporánea.
La Central de Capdella, ubicada en el municipio de La Torre de Capdella, fue la primera central hidroeléctrica de Cataluña. Su gestación fue a finales del siglo XIX cuando Emili Riu, periodista y político de Sort, encontró una vía de aprovechamiento de la gran reserva de agua de la Vall Fosca, que supera los 50 millones de m3.
En 1914 la compañía Energía Eléctrica de Cataluña ponía en funcionamiento la central hidroeléctrica. Fue una obra faraónica que aprovechaba las aguas del sistema del Estany Gento a través de un canal de 5 kilómetros con un desnivel de 836 metros. Además, se tuvieron que habilitar nuevas infraestructuras: un funicular, carreteras de acceso, ferrocarriles, viviendas para trabajadores, etc. Sin embargo, el proyecto estuvo listo en sólo dos años.
Al cabo de un tiempo, la Central fue traspasada a la Canadenca (ahora Fecsa-Endesa). Actualmente, en una parte de las instalaciones se encuentra el Museo Hidroeléctrico de Capdella, que pertenece a la red del Museo de la Ciencia y de la Técnica de Cataluña, y que pone en valor lo que supuso la Central para la industria y también para el territorio.
Hay que tocar la ciencia. Con esta premisa nació en 1981 el Museo de la Ciencia de la Fundación "la Caixa", el primer museo científico interactivo de España. Este objetivo sigue vigente en su remodelación que ha dado lugar al CosmoCaixa, inaugurado en 2004.
Con un espacio cuatro veces mayor que el primer Museo de la Ciencia, el CosmoCaixa se divide en varias áreas para divulgar el conocimiento científico desde la experimentación. Por ejemplo, el muro geológico muestra diversas estructuras geológicas; la sala de la materia propone un recorrido desde el Big Bang hasta la actualidad; las salas infantiles acogen espacios educativos y lúdicos como el Planetario Burbuja, la sala Flash y Click o la sala Toca, toca!
Incluso hay una réplica exacta de un trozo de bosque inundado de la selva amazónica brasileña de más de 1.000 m². Se puede ver tanto la parte inundada, como la de tierra firme, como la subterránea, con lluvia tropical incluida.
El CosmoCaixa es uno de los museos de la ciencia más modernos del mundo. A pesar de todo, sigue fiel a sus orígenes. Y es que conserva parte del edificio modernista donde se ubicó el primer museo: un antiguo asilo para ciegos del arquitecto Josep Domènech i Estapà construido en 1904 al pie del Tibidabo.