1- Fuente de Sant Jordi en el Palau de la Generalitat. 2- Dragón del restaurante els Quatre Gats. 3- Dragón en Casa Bruno.
Barcelona, la ciudad de los dragones escondidos
¿Sabíais que la capital catalana es la ciudad del mundo con más dragones por metro cuadrado? Os proponemos un recorrido por la Ciudad Condal en busca de estas míticas criaturas, que nos sorprenderán en los lugares más inesperados.
Barcelona
Cada 23 de abril, Cataluña se llena de rosas y libros para celebrar el día de Sant Jordi, una tradición muy especial que reivindica la cultura y el amor. A lo largo de los siglos hemos oído hablar del caballero, la rosa y el libro, pero no tenemos que olvidar que esta historia tiene otro gran protagonista: el dragón. Estas criaturas míticas son un símbolo cultural de la catalanidad y están escondidas en muchos rincones de Barcelona. Os animamos a recorrer las calles de la ciudad para descubrir estas bestias en edificios y espacios singulares, una forma de conocer la leyenda de Sant Jordi desde la óptica del dragón.
La primera parada es en el Palau de la Generalitat. Aquí Sant Jordi aparece representado por todo el edificio: en la capilla, en un retablo, en la cruz de la puerta, en el salón… De hecho, en la fachada de la calle del Bisbe se encuentra la representación más antigua del caballero luchando contra el dragón hecha por Pere Joan en el año 1418.
Antoni Gaudí también llevó la iconografía del dragón a otro nivel en muchos de sus diseños. El “trencadís” y el azulejo de cerámica convierten sus dragones en los más espectaculares. ¿Sabíais que la estructura de la Casa Batlló está basada en el mito de Sant Jordi matando al dragón? Las piezas onduladas del tejado representan las escamas del lomo. Y no nos podemos olvidar del emblemático dragón de “trencadís” de la fuente de la entrada del Park Güell, que se ha convertido en un símbolo de la ciudad.
En dos de las joyas más importantes de Puig i Cadafalch también aparece la representación de sant Jordi. Por un lado, encontramos la puerta de acceso a la finca de la Casa Amatller, decorada con una escultura de sant Jordi matando al dragón, obra de Eusebi Arnau. Por otro lado, el mosaico de cerámica vidriada con un sant Jordi pisando al dragón en la Casa Terrades, o Casa de les Punxes, obra de Enric Monserdà i Vidal. En la plaza de las Beates, en el barrio de Sant Pere i Santa Caterina, se puede disfrutar durante todo el año del bestiario completo de la ciudad, en el que se destaca el dragón de Ciutat Vella. Justo en mitad de la Rambla, la Casa Bruno Cuadros también exhibe en la fachada un dragón de estilo japonés. Y en el parque de la Espanya Industrial hay un tobogán gigante con forma de dragón. Más allá de estos espacios, Barcelona está llena de pequeños detalles en forja y artesanía que esconden dragones. Son ejemplos los faroles de Gaudí en la plaza Reial, la puerta de los Pavellons Güell o el cartel de la entrada del restaurante Quatre Gats.