Sant Cugat, entre las sierras de Collserola y Galliners, en el Vallès Occidental, ofrece una sugerente oferta patrimonial que abarca desde la época romana a la modernidad. Originariamente, fue una fortaleza romana situada junto a la vía que conectaba Barcelona y Terrassa, y en ese mismo enclave se construyó el
monasterio a partir del siglo IX. Debido al largo proceso de edificación, encontramos elementos carolingios, románicos, góticos y renacentistas. Destaca especialmente el
claustro románico, con 144 capiteles decorados con iconografías de escenas bíblicas, seres mitológicos e incluso un autorretrato del escultor y maestro de obras Arnay Cadell.
La Torre Negra es otra edificación vinculada al monasterio. Se trata de una imponente casa fortificada de piedra oscura –de ahí el nombre–, que se origina en la fortaleza construida en 1145 para defender el ámbito territorial del monasterio. Otro espacio para sentir el peso de la historia es la
capilla de Sant Domènec, una pequeña construcción que fue escenario de la batalla de Sant Cugat, el 12 de octubre de 1808, durante la Guerra del Francés, cuando diversos destacamentos de franceses fueron derrotados en la zona. Tras la batalla, y hasta el siglo XX, la capilla acogió un encuentro cada día del Pilar para conmemorar esa victoria.
El
modernismo también está presente en Sant Cugat en forma de bodega. La
cooperativa vitivinícola encargó el proyecto a Cèsar Martinell, especialista en construcción de bodegas cooperativas. Del proyecto inicial solo se pudo construir la sala de elaboración, ya que la falta de presupuesto no permitió edificar el proyecto completo. Otra visita de interés artístico es el
Centro Grau-Garriga de Arte Textil Contemporáneo, donde encontramos obras de representantes de la Escuela Catalana del Tapiz, como Josep Grau Garriga y su discípula Dolors Oromí.
Otra forma de relacionarse con la historia de Sant Cugat y del país es yendo al
Centro de Restauración de Bienes Muebles de Cataluña, un espacio que promueve la conservación y restauración del patrimonio cultural. Las visitas permiten ver cómo se llevan a cabo los procesos de restauración de obras patrimoniales.
Si vistáis la ciudad en familia, en el
Museo de Sant Cugat y en la Oficina de Turismo podéis elegir entre diversas actividades y rutas temáticas que os permitirán descubrir espacios como el
Museo del Cómic y la
Casa Museo Cal Gerrer.
Una propuesta de escapada en colaboración con la revista
Descobrir.