El Monasterio de Sant Pere de Galligants, del siglo XII, es uno de los monumentos románicos más significativos de Girona. Se encuentra ubicado en la trama urbana de la ciudad, un hecho poco habitual si tenemos en cuenta que la mayoría de monasterios están en lugares aislados. Pero esta abadía benedictina también es singular por su cabecera y el campanario.
Y es que la cabecera de Sant Pere presenta una complicada forma asimétrica: está formada por un ábside principal con dos absidiolos a un lado y uno en el otro, mientras que en el extremo del brazo del crucero hay un ábside lateral más, esto hace pensar en el reaprovechamiento de elementos de un templo anterior. En este espacio encontramos también el campanario de ocho caras, perfectamente simétrico y con decoración lombarda.
Lo más destacado es la escultura que encontramos en los capiteles de la nave principal y, sobre todo, los de la cabecera. Estos son los que han dado fama a Sant Pere de Galligants; y los que más controversias han generado... Y es que algunos historiadores apuestan decididamente por la mano del maestro de Cabestany y de su taller; otros, sin embargo, creen que son influencia de la Escuela de Tolosa.
Desde 1857, Sant Pere de Galligants actúa como museo de arqueología y bellas artes, uno de los más antiguos de Cataluña. Actualmente es la sede de Girona del Museo de Arqueología de Cataluña y reúne los materiales arqueológicos hallados en las excavaciones de diversos yacimientos de las comarcas de Girona, desde la prehistoria hasta la edad media.
Consagrado a la cultura del objeto, el Museo del Diseño de Barcelona ofrece al visitante unas colecciones únicas y de eco internacional formadas por más de 70.000 piezas que abarcan, cronológicamente, desde el siglo IV a.C. hasta la actualidad. El objeto y lo que significa para la sociedad es el denominador común de todas las colecciones: desde su concepción, creación y producción hasta su uso según la época.
Contemplar muchas de las piezas del museo es volver al entorno cotidiano: la motocicleta Impala de Montesa, el cartel de la inauguración del Camp Nou o el Cobi olímpico, entre muchos otros, son objetos que apelan directamente a la memoria sentimental del espectador.
El vasto patrimonio de este museo está formado por la integración de las colecciones del Museo de las Artes Decorativas, el Museo de Cerámica, el Museo Textil y de Indumentaria y el Gabinete de las Artes Gráficas.
Pero si el contenido es excepcional, el continente del Museo del Diseño no se queda atrás: el edificio, diseñado por el equipo MBM arquitectos y conocido popularmente como la grapadora, es ya un nuevo icono de la arquitectura contemporánea de la ciudad.
¿Cómo era la vida en Cataluña hace 7.000 años? Dar
respuesta a este interrogante es más fácil desde el descubrimiento del
yacimiento de La Draga, en Banyoles. Este poblado neolítico, actualmente negado por las aguas del lago, es uno
de los asentamientos de agricultores y ganaderos más antiguos de Cataluña y un
yacimiento excepcional: es el único de la Península Ibérica
donde se han recuperado intactas herramientas hechas totalmente de
madera.
En 1994, el Centro de Arqueología
Subacuática de Cataluña (CASC) comenzó la excavación y los estudios,
unos trabajos que continúan actualmente tanto en tierra como a nivel subacuático.
Las herramientas de madera localizadas son arcos, jabalinas,
palos cavadores, husos, cucharas, agitadores y cuñas, así como mangos, también
de madera, de azuelas, hoces y puntas de flecha. El pavimento recuperado de las
cabañas, donde se cobijaban sus habitantes, ha permitido realizar
la reconstrucción de algunas de estas viviendas prehistóricas.
Actualmente,
el Parque Neolítico de La Draga, situado junto al poblado
lacustre, permite al visitante descubrir la vida cotidiana en el neolítico y
conocer un poco más sus antiguos pobladores. Estos, instalados en los márgenes
del lago, disfrutaron de un hábitat que les ofrecía recursos en
abundancia.
"Una gran montaña de sal pura que crece a medida que se va extrayendo". Así es como, según Aulus Gel·li, describía Catón en el siglo II una de las minas de sal potásica más importantes del mundo, que se encuentra en Cardona. Se trata de una depresión del terreno en forma de elipse alargada y una superficie de 100 hectáreas con unas características geológicas y naturales únicas. Ha sido explotada a cielo abierto desde el Neolítico, y de 1900 a 1990 a través de la extracción, tras el descubrimiento de sales potásicas a cargo del ingeniero Emili Viader i Solé.
La Montaña de Sal de Cardona es hoy un equipamiento cultural y turístico dedicado a la divulgación de la importancia del yacimiento geológico y del aprovechamiento que el hombre ha hecho de él durante siglos.
El área museográfica es un espacio abierto en el que se explican la geología, mineralogía y botánica del Valle Salino de Cardona, incluido desde 1992 en el Plan de Espacios de Interés Natural.
También se puede profundizar en la historia de la explotación de las sales durante siglos. Entrando en el antiguo pozo minero se puede contemplar una pieza única de la arqueología industrial, la maquinaria de extracción de sal diseñada y construida en los años 20.
El patrimonio musical de Barcelona y Cataluña es inmenso. Y una de las instituciones que más ha contribuido a su conservación, estudio y difusión es el Museo de la Música de Barcelona. Ubicado en la segunda planta de L’Auditori, custodia una colección de 2.000 instrumentos musicales de todo el mundo y de 10.000 documentos sonoros, que han llegado a partir de legados y donaciones. Está considerado como uno de los fondos musicales más importantes de España.
La exposición permanente invita al visitante a vivir el mundo de la música y a entender que los instrumentos son documentos vivos de nuestro pasado, llenos de sentido y de información sobre nuestro patrimonio musical. Durante el recorrido se muestran más de 500 piezas, explicadas a través de recursos audiovisuales, sonoros y textuales.
El itinerario por la exposición permite conocer los instrumentos a partir de la historia de la música: de las antiguas civilizaciones, se avanza por el nacimiento y la difusión de la polifonía, el Barroco, el Clasicismo y el Romanticismo hasta llegar a los nuevos colores y la industria del sonido en el siglo XIX y los nuevos estilos y las nuevas tecnologías del siglo XX.
Los instrumentos de cuerda son los que tienen más representación en el museo y destacan la colección de guitarras y la de instrumentos de teclado. También merecen especial atención los instrumentos de viento, que reflejan su importante tradición constructora catalana y su uso en culturas sudamericanas y asiáticas.
El Museo del Cine de Girona nace a partir de la excepcional colección de objetos relacionados con el mundo del precine y del cine de Tomàs Mallol formada por 8.000 objetos, 10.000 documentos (fotografías, carteles, grabados, dibujos y pinturas), 800 filmes y 700 libros y revistas. Se inauguró en 1998, convirtiéndose en el primer museo de estas características de España y uno de los pocos existentes a escala europea.
Entrar en el Museo del Cine es un proceso de descubrimiento. Y es que la exposición permanente tiene en el espectador su punto de mira. No es extraño. A lo largo de la historia, el hombre ha estado fascinado por las imágenes en movimiento, desde las primitivas sombras chinescas hasta los primeros años de cine.
Este proceso de descubrimiento está dividido en 10 apartados más un audiovisual que sirve de prólogo a la exposición y un epílogo que hace referencia al cine amateur y el cine infantil. El discurso principal finaliza en los años 30, con la llegada de las primeras televisiones.
Así, se puede entender de forma didáctica y amena cómo funcionaban las linternas mágicas, cajas ópticas, cámaras oscuras, cronofotografías, aparatos para dar movimiento a las primeras imágenes (fenaquistiscopio, zootropos...), proyectores ... Incluso está permitido dejarse engañar por diversas ilusiones ópticas, que demuestran que ya desde muy antiguo, lo más importante es sorprender.
El CaixaForum se ubica en la antigua fábrica textil Casaramona de Montjuïc, especializada en la confección de mantas y toallas. Este edificio proyectado por Josep Puig i Cadafalch es un singular ejemplo de la arquitectura modernista industrial catalana de principios del siglo XX. Se trata de un conjunto de naves de una sola planta, una construcción horizontal para facilitar el traslado de mercancías mediante un sistema de calles internas que a la vez también funcionaba como cortafuegos.
El edificio fue adquirido por Obra Social "la Caixa"en 1963. En 2002, tras una reforma de restauración y ampliación, se convirtió en un equipamiento cultural para Barcelona. Su oferta social, cultural y educativa incluye una programación permanente de actividades como conferencias, proyecciones de cine, espectáculos, conciertos y actividades familiares.
Además, una cuarta parte de los 12.000 m2 totales del equipamiento está ocupada por exposiciones de arte antiguo, moderno y contemporáneo.También cuenta con un destacado fondo documental y artístico de media art.
Situado en la ladera de Collserola, el Laberinto de Horta es un parque histórico de Barcelona y uno de los jardines más antiguos que perduran en la ciudad. Diseñado en 1791 por Joan Antoni Desvalls, está formado por 750 metros de cipreses recortados y se inspira en el mito de Teseo: quien consigue llegar al centro encuentra el amor como recompensa.
Desvalls, marqués de Llupià, de El Poal y de Alfarràs, fue un noble amante de la ciencia, la naturaleza y el arte, pasiones que conjugó en la construcción del Laberinto. Siguiendo las ideas del neoclasicismo y en colaboración con el arquitecto italiano Domenico Bagutti, ideó un jardín con un laberinto de cipreses, esculturas y relieves que representan personajes de la mitología grecorromana y que simbolizan los distintos niveles del amor.
Actualmente, el parque ocupa una superficie de 9 hectáreas y se divide en dos partes: el jardín neoclásico y el jardín romántico. Destacan la variedad botánica y la abundancia ornamental, así como los elementos arquitectónicos propios de los jardines románticos (templetes, canal de agua y esculturas, además del palacio de la familia Desvalls). Aunque no es el refugio de un Minotauro pone a prueba el sentido de la orientación de quien entra en él.
Las Reales Atarazanas de Barcelona fueron la gran fábrica de galeras que necesitaba la Corona de Aragón en plena expansión por el Mediterráneo. Situadas enfrente del mar y a los pies de Montjuïc, durante muchos años se pensó que eran los astilleros medievales más grandes y completos que se conservaban en el mundo. Pero las excavaciones del año 2012 evidenciaron que, a finales del siglo XVI, sobre el antiguo edificio medieval, se levantaron unos nuevas astilleros que se corresponden en el edificio actual.
El rey Jaume I impulsó la creación de las Atarazanas, aunque fue Pere III que, en colaboración con la ciudad y la Generalitat, les dio el empujón definitivo a finales del siglo XIV. El primer edificio de esta infraestructura fue una gran construcción amurallada con una torre en cada ángulo; posteriormente se empezó a cubrir y ampliar. La gran sala gótica de ocho naves que vemos actualmente data del siglo XVI, aunque mantiene el estilo gótico original. Es un espacio amplio y muy luminoso gracias a los grandes ventanales y cubierto por un techo de madera.
Actualmente el edificio es la sede del Museo Marítimo de Barcelona. La colección se inició en 1929 y se ha ido enriqueciendo a lo largo de los años. Destacan los modelos de barcos, de instrumentos náuticos, de exvotos, de pintura marítima, de mascarones o de cartografía. También son muy populares la réplica de la Galera Real de Juan de Austria y el pailebote de Santa Eulàlia.
Montserrat es un símbolo para Cataluña y un punto de peregrinaje para creyentes. La gran protagonista es su Virgen, patrona de Cataluña. Esta virgen románica es popularmente conocida como La Moreneta, debido al color de la cara y las manos, oscurecidas por el humo de los cirios.
El monasterio se fundó en 1025 por orden del Abad Oliba, sobre una pequeña ermita que Wifredo el Velloso había dado al Monasterio de Ripoll.
La visita a Montserrat empieza en la basílica del siglo XVI, con restos románicos y estructura gótica. A partir de aquí, desde la plaza de Santa María, punto neurálgico, se puede recorrer todo el conjunto, fruto de la gran reforma del siglo XIX liderada por Josep Puig i Cadafalch.
Imperdible es el Museo de Montserrat. Su colección se inició con los materiales del Oriente bíblico aportados por el padre Bonaventura Ubach de sus viajes. Pero el fondo se ha ido engrosando con obras muy destacables de pintores como Caravaggio, Rusiñol, Casas, Nonell, Picasso, Monet, Sisley, Degas, Pissarro o Dalí.
No es casualidad este museo. Desde el siglo XVII Montserrat ha sido un centro cultural de primer orden y lo demuestra la excepcional biblioteca con más de 250.000 volúmenes del monasterio. Entre las actividades que promueven destaca la Escolanía, que es uno de los coros de niños más antiguos de Europa, documentado desde el siglo XIV.
Cerca de la abadía, se conserva aún el vecino Monasterio de Santa Cecilia, que actualmente se ha convertito en el Espacio de Arte Sean Scully. Destaca la iglesia románica, también reformada en los años 30 por Puig i Cadafalch. Pocos saben que este monasterio fue la primera opción del Abad Oliba para extender sus dominios en Montserrat, pero se encontró con la negativa de la comunidad.