Estudiar, conservar y divulgar la historia de la ciudad; el Museo de Historia de Barcelona (MUHBA) articula un discurso explicativo sobre la ciudad a través de un extenso fondo y de varios espacios patrimoniales extraordinarios. El museo recopila la cultura material que explica el pasado y el presente y esto se traduce en una colección rica y heterogénea que sigue creciendo. El MUHBA es un espejo de las múltiples caras de la ciudad: un importante núcleo histórico, una ciudad nueva modernista y un conjunto diverso de antiguas poblaciones y barrios de nueva creación.
El conjunto monumental de la plaza del Rei es el núcleo fundacional del Museo de Historia de Barcelona desde que se creó en el año 1943. En el subsuelo de la Casa Padellàs se puede ver una parte importante de la antigua Barcino; la visita permite pasear por las calles de la Barcelona romana, acercarse a la muralla de la época, entrar en una tintorería del siglo II d. C., ver los vestigios de la primera comunidad cristiana de la ciudad, etc. El conjunto se completa con importantes edificios medievales como el Palacio Real y el Salón del Tinell. Pero además de estos espacios emblemáticos, la sede central del MUHBA contiene la exposición permanente, con piezas sobre el antiguo régimen municipal, los gremios y cofradías barcelonesas, la industria de las indianas, la imaginería popular y festiva de la ciudad, la Barcelona decimonónica y la reforma urbana.
Con los años, este núcleo histórico se ha ampliado considerablemente y actualmente recoge hasta 15 espacios patrimoniales distribuidos por la ciudad. Destacan el Templo de Augusto, la Vía Sepulcral Romana, el Call (la Judería), el Park Güell, Santa Caterina, el Turó de la Rovira o la Fabra i Coats, entre otros.
Con 42 figuras pintadas y 260 elementos grabados sobre la roca, la Roca dels Moros (El Cogul, Les Garrigues) es sin duda uno de los yacimientos rupestres más importantes de la Península Ibérica. El conjunto es Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1998.
Esta zona de Les Garrigues ha estado habitada por el hombre de forma ininterrumpida desde el Paleolítico y la cavidad se utilizó durante unos 5.000 años como lugar de culto. Los últimos cazadores-recolectores (VIII-V milenio a.C.) dejaron en la roca las pinturas pertenecientes al arte levantino. Más tarde, durante el V y II milenio a.C., los grupos neolíticos tomaron el relevo para dibujar sus creencias (representaciones muy diversas que se inscriben dentro del arte esquemático). Los investigadores han identificado también inscripciones posteriores, de época ibérica y romana, aunque muchas son ilegibles.
Entre las escenas más destacadas está la cacería, con la representación de una figura humana que lleva un arco y unas flechas y que se enfrenta a un jabalí. También destacan las figuras de varios toros. La singularidad del conjunto se manifiesta sobre todo en la escena que se ha denominado 'la danza fálica: un grupo de mujeres vestidas con largas faldas y el cuerpo desnudo se agrupan en parejas y rodean a un hombre con el sexo exagerado. Se trata de una excepcional representación de un acto ritual que refuerza la identidad de la cueva como lugar de culto rupestre.
El Museo de Arqueología de Cataluña se organiza en 6 sedes (Barcelona, CASC, Empúries, Girona, Olèrdola y Ullastret). De todas ellas, la de Barcelona es la que ofrece una visión más transversal ya que explica la evolución social, tecnológica, económica y religiosa desde los primeros hombres hasta la época medieval de Cataluña pero también del mediterráneo.
Ubicado en el antiguo Pabellón de Artes Gráficas, construido durante la Exposición Universal de Barcelona de 1929, el MAC Barcelona renovó 11 salas entre 2010 y 2013. La exposición permanente, formada por más de un millón de piezas originales, permite viajar por la prehistoria, protohistoria, las colonizaciones griegas y fenicias o la instauración del Imperio Romano.
Acompañan al visitante textos, recursos didácticos, imágenes, escenografías y también audiovisuales como el de los rituales funerarios de la prehistoria comparándolos con los actuales.
Una de las piezas más emblemáticas del museo es la estatua del dios Esculapio, ahora una reproducción porque el original se trasladó a la sede de Empúries en 2008. Otras piezas destacadas son los materiales líticos del Paleolítico, la mandíbula de Neandertal de Sitges de 53.200 años, el tesoro íbero de Tivissa, las figuras votivas fenicias, la cerámica griega o la estatua romana de la calle Paradís, considerada la escultura de mayor calidad recuperada de la antigua Barcino.
Empúries es el único yacimiento arqueológico de la Península Ibérica donde conviven los restos de una ciudad griega Emporion con las de una ciudad romana, Emporiae. Es también la puerta de entrada de la cultura clásica: 10 siglos de historia que transformaron para siempre los antiguos pueblos íberos que habitaban allí.
El primer establecimiento de los griegos fue en el siglo VI a.C. en una pequeña isla frente a la costa del golfo de Roses (Palaia Polis, ciudad antigua), aunque luego se desplazaron a tierra firme para fundar lo que se conoce como la Neápolis, ciudad nueva. En el año 218 a.C., el puerto emporitano sirvió de punto de entrada a la Península para las tropas romanas en su lucha contra el ejército cartaginés. Entre los siglos VI a.C. y V d.C., Empúries ha sido puerto, enclave comercial, colonia occidental de Grecia, primer campamento romano de la Península, próspera ciudad romana...
Las ruinas griegas actuales pertenecen a la ciudad de época helenística. Durante la visita encontraremos los recintos de Asclepio y Serapis, la pequeña industria donde se elaboraban conservas y salsas de pescado, el Ágora o plaza pública y los restos de pavimento de una sala de banquetes con una inscripción en griego.
De época romana destaca la Domus 1 con los mosaicos que decoraban el suelo, la Insula 30 (zona ocupada por las termas públicas de la ciudad), el Foro, los restos de la Basílica y la Curia y las tabernae o tiendas.
A medio camino del itinerario se puede visitar el museo monográfico de las excavaciones de Empúries que custodia la excepcional escultura original de Asclepio hallada en el yacimiento.
Se trata pues de un espacio privilegiado para entender la evolución del urbanismo griego y romano y un punto de inflexión en la historia de la Península Ibérica. Actualmente es una de las sedes del Museo de Arqueología de Cataluña.
Olèrdola conoce la presencia del hombre desde la edad del bronce hasta bien entrado el siglo XX. Este hecho evidencia la importancia estratégica de un asentamiento situado en la colina de Sant Miquel, que domina la llanura de El Penedès. Actualmente Olèrdola es una de las sedes del Museo de Arqueología de Cataluña y forma parte de la Ruta de los Íberos.
Su posición hizo de Olèrdola un lugar ideal en tiempos de guerra y poco habitable durante los períodos de paz. Por eso, el lugar también ha conocido largas temporadas de abandono.
Sus pobladores han dejado huella en el lugar. En Olèrdola encontramos un oppidum íbero, un poblado fortificado y amurallado. También una impresionante fortificación romana para controlar el territorio y, en especial, la vía de acceso hacia Tarraco. Finalmente, el conjunto consta de una ciudad medieval, con iglesias prerrománicas y románicas (Sant Miquel y Santa Maria), el castillo y tumbas antropomorfas excavadas en la roca.
A principios del siglo XII, se inicia la decadencia de Olèrdola y el desplazamiento de la población a la llanura.
Actualmente se conservan restos del castillo, la iglesia de Sant Miquel, un edificio románico, y la Necrópolis de Sant Miquel, una excelente muestra de los enterramientos característicos en la alta edad media.
La importancia histórica y monumental de la antigua Tarraco tiene su reflejo en el actual Museo Arqueológico de Tarraco, un centro de referencia. Formado durante la primera mitad del siglo XIX, el MNAT es el museo más antiguo de Cataluña en su especialidad y su extenso fondo ilustra de forma magistral el proceso de romanización de la Península Ibérica.
Ubicado desde 1960 en un edificio de planta nueva, en el subsuelo se conserva un tramo de la muralla, que se conservó in situ. Entre las piezas más destacadas recuperadas de la antigua Tarraco, podemos ver parte de un medallón (clipeus) con la representación de Júpiter-Amón, el ara dedicada al Numen de los Augustos, un pedestal de estatua con una inscripción dedicada al genio de la Colonia Tarraco, las estatuas de Baco, Hércules niño, Claudio y Minerva, el retrato de Nerón Julio César y los sarcófago de los Leones y del Pedagogo.
Capítulo aparte merecen los mosaicos como el de cabeza de la Medusa -el mejor de los hallados en Tarraco-, procedente de la zona residencial de la ciudad; el que representa Euterpe, musa de la música, descubierto en la villa romana de Els Munts (Altafulla); la lauda sepulcral de Óptimo, mosaico funerario con inscripción, localizado en la Necrópolis Paleocristiana de Tarragona; y el mosaico de los Peces, que decoraba una estancia de la villa romana de Calípolis, en Vila-seca.
Entre las piezas más singulares del MNAT, una muñeca articulada de marfil encontrada en el interior del sarcófago de una niña en la Necrópolis de Tarraco y la lámpara de bronce decorada con la representación de una máscara teatral procedente de la villa romana de La Llosa.
Además del Museo Arqueológico, el MNAT gestiona la Necrópolis de Tarraco, la Villa romana de Els Munts (Altafulla) y el Conjunto romano de Centcelles (Constantí). Integra también los conocidos monumentos Arco de Bará y la Torre de los Escipiones -situados en la Vía Augusta-, así como el Teatro de Tarraco de la ciudad. Un conjunto de primer orden que es Patrimonio Mundial desde el año 2000 y que acerca al visitante a una etapa fundamental de la historia europea.