Artístico | Page 6 | Patrimonio Cultural. Generalitat de Cataluña.

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Arte contemporáneo en Barcelona es MACBA. El Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona se levanta en pleno barrio de El Raval de la capital catalana en un edificio de Richard Meier que es en sí mismo una obra de arte. Se encuentra muy cerca del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), una zona de referencia para los amantes del arte y la cultura del siglo XX y XXI.

El MACBA, que nació en 1995, se ha consolidado internacionalmente como un modelo en arte contemporáneo. Su colección, de 5.500 obras, permite trazar un recorrido por los principales referentes artísticos de la actualidad. Empieza con la abstracción matérica de los años cincuenta, incorporando obras de arte pop europeo y de las vanguardias de los años 60 y 70. También dispone de obras relacionadas con la figuración fotográfica y la escultura minimalista.

Entre las piezas más destacadas se pueden ver: Dins el roig, de Albert Ràfols-Casamada; Between the Frames: The Forum, de Antoni Muntadas; La saison diciembre pluies II, de Miquel Barceló; Rinzen, de Antoni Tàpies; Beschwingte Bindung, de Paul Klee; Thames Circles, de Richard Long, o Atomic Kiss, de Joan Rabascall, entre otros.

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El Palacio de la Generalitat, situado en el barrio gótico de Barcelona, es uno de los pocos edificios de origen medieval en Europa que se mantiene como sede del gobierno y de la institución que lo construyó.

La casa original, en la calle Sant Honorat, se adquirió en 1400 y durante todo el siglo XV se amplió y convirtió en un nuevo palacio gótico, obra de Marc Safont. Entre los elementos mejor conservados de esta etapa está la Galería gótica y la Capilla de Sant Jordi.

Durante el siglo XVI el Palacio de la Generalitat incorpora nuevos elementos respetuosos con el estilo gótico previo como la Cambra Daurada (Cuarto Dorado) y el primer Pati dels Tarongers (Patio de los Naranjos). Los cambios más radicales son a raíz de la ampliación hacia la plaza Sant Jaume (1597-1619): la actual fachada principal se inspira en el Renacimiento italiano, destacando cuatro columnas dóricas de origen romano del siglo II.

Los últimos cambios importantes en el edificio son de la etapa de la Mancomunidad de Cataluña (1914-1925): se añadieron elementos como la escalera de honor y la estatua ecuestre de Sant Jordi. A partir de los años 70 también destaca la adquisición de más de un centenar de piezas de arte moderno, vanguardista y contemporáneo de autores como Montserrat Gudiol, Josep Maria Subirachs, Antoni Clavé, Joan Hernández Pijuán o Antoni Tàpies.

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Construido en 1847 en la Rambla de Barcelona, ​​el
Gran Teatro del Liceo se convirtió desde sus inicios en
símbolo de la emergente burguesía barcelonesa y catalana.

El
origen del Liceo hay que situarlo en el "Liceo Filarmónico Dramático
Barcelona de SM la Reina Isabel II", una organización creada para cubrir
la necesidad de un conservatorio de música en la ciudad. El éxito de la iniciativa
desembocó en la construcción de un nuevo teatro, que se financió mediante
acciones mercantiles
: los palcos y las butacas eran de
propiedad.

En sus más de 150 años de historia ha vivido tres
trágicos accidentes: el incendio de 1861, la bomba
anarquista del 1893, o el devastador incendio de 1994. La última
reconstrucción, que duró cinco años, ha modernizado el edificio manteniendo al
máximo su esencia original. Destacan el Salón de los Espejos y la decoración
con molduras de yeso doradas y policromadas.

Con 2.292
localidades, actualmente es uno de los teatros de ópera más grandes
del mundo
, y cada año se representan más de cuarenta espectáculos de
ópera, danza, recitales, conciertos y espectáculos infantiles.

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Varias instituciones y archivos conservan el patrimonio fotográfico de Cataluña. Uno de los fondos más importantes es el del Centro Excursionista de Cataluña, con 750.000 imágenes de excursionismo y montaña, pero también del patrimonio artístico y arquitectónico y la vida cotidiana del país. Por volumen y variedad, también destaca la colección del Instituto de Estudios Fotográficos de Cataluña con cerca de 800.000 fotografías.

En la Biblioteca de Cataluña están archivados 250.000 documentos fotográficos que van desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad. Destaca la colección Josep Salvany, con 10.000 imágenes de paisajes y cultura popular de Cataluña.

La historia de la fotografía, desde los inicios hasta la producción más contemporánea, es lo que contempla el fondo de 40.000 ejemplares del Museo Nacional de Arte de Cataluña, con nombres destacados como Pere Casas Abarca, Agustí Centelles, Pere Català Pic, Francesc Català Roca, Colita, Joan Fontcuberta, Pere Formiguera, Oriol Maspons, Kim Manresa, Josep Masana o Joan Colom. El MACBA también custodia, por ejemplo, el legado de Xavier Miserachs.

Por su parte, en los fondos personales del Archivo Nacional de Cataluña se pueden encontrar obras de fotógrafos como Josep Gaspar, los Brangulí, Gabriel Casas y Bert i Claret o Frederic Cuyàs.

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En la Europa de finales del siglo XIX las imágenes, hasta entonces estáticas, tomaban vida gracias al cinematógrafo. Y Cataluña no se quedó atrás. En el 1897, Fructuós Gelabert filmó Pelea en un café, considerada la primera película de ficción de la historia del cine catalán y español.

A partir de aquí, muchos otros filmes han marcado un antes y un después en la evolución del séptimo arte en Cataluña. Así, una de las películas clave del surrealismo cinematográfico, Un perro andaluz (1928), es fruto de una intensa semana de Luis Buñuel en Cadaqués con Salvador Dalí. Por otra parte, Montserrat es el principal escenario del rodaje de la superproducción Parisfal (Daniel Mangrané, 1951).

Durante la Guerra Civil, Espoir/Sierra de Teruel (André Malraux, 1938) se convierte en un valioso documento sobre la actuación del bando republicano, aunque no se podrá estrenar hasta 1978. Ya en pleno franquismo, Los Tarantos (Rovira Beleta, 1963) es un crudo testimonio sobre las periferias urbanas. Y la Transición española no se puede entender sin La ciutat cremada (Antoni Ribas, 1976).

Además de la producción también hay que tener en cuenta la custodia del patrimonio cinematográfico. Una de las principales instituciones catalanas dedicadas a su conservación y difusión es la Filmoteca de Cataluña, con un fondo que incluye más de 8.000 películas y una intensa programación regular de proyecciones. En cuanto al cine alternativo y experimental, la referencia es el Archivo Xcèntric del CCCB. El Museo del Cine de Girona muestra los cerca de 8.000 aparatos y objetos precinematográficos de la Colección Tomás Mallol.

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La cultura catalana no se puede entender sin los grandes equipamientos de Barcelona. Son escenarios que se han convertido en la columna vertebral de la cultura del país.

El Palau de la Música, obra de Lluís Domènech i Montaner y Patrimonio la Humanidad por la Unesco, es mucho más que una refinada muestra de la arquitectura modernista. Testigo de episodios claves de la historia catalana, se ha convertido en referente para los catalanes.

Compartiendo protagonismo como símbolo de la cultura catalana está el Gran Teatro del Liceo. Construido en 1847 y ligado desde los inicios a la burguesía barcelonesa, este edificio ha sobrevivido a dos episodios catastróficos: una bomba anarquista en 1893 y un incendio en 1994.

Entre los equipamientos contemporáneos vinculados a las artes escénicas destacan el Teatre Nacional de Catalunya (TNC), el Teatre Lliure y el Mercat de les Flors. En el ámbito musical, la referencia más allá del Palau de la Música y el Liceo es L’Auditori de Barcelona. En cuanto al arte, las principales instituciones son el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), que ofrece una perspectiva global e histórica del arte catalán, y el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), escaparate del arte más actual.

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Desde el primitivo daguerrotipo hasta los actuales soportes y canales de distribución, la fotografía catalana ha sido la protagonista de una revolución de poco menos de dos siglos.

Meses después de aparecer el daguerrotipo en Francia (1839), Ramon Alabern se convierte en el primer catalán en hacer fotografías con este nuevo invento. Poco después, fotógrafos como José Martínez Sánchez o Juan Martí serán testigos de la Revolución Industrial.

A finales del siglo XIX aparecen los primeros fotógrafos artísticos catalanes (Joan Vilatobà, Miquel Renom o Pere Casas Abarca), cercanos al simbolismo y al impresionismo, mientras que la segunda generación sigue el pictorialismo (Joaquim Pla y Claudi Carbonell). El vanguardismo también llega a la fotografía catalana, y el trabajo de profesionales como Josep Sala, Pere Català Pic o Gabriel Casas supone una revolución artística y técnica.

No es hasta la década de los cincuenta que resurge la tradición de la fotografía documental. Una nueva generación (Francesc Català Roca, Ramon Masats, Xavier Miserachs, Oriol Maspons, Joan Colom, Leopoldo Pomés, Colita o Eugeni Forcano) mostrará la realidad de forma crítica e irónica.

En los años setenta y ochenta aumenta la difusión y prestigio cultural de la fotografía, que finalmente entra en los museos. Con la llegada de la era digital se democratiza aún más su uso.

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Durante la segunda mitad del siglo XX Barcelona experimentó la expansión urbana más grande de su historia.

El "modelo Barcelona" nace durante los años ochenta gracias a la colaboración de las instituciones democráticas y arquitectos como Oriol Bohigas. De esta época son el Parque de la España Industrial (Peña i Rius) o el Moll de la Fusta (Solà-Morales).

Pero el punto culminante del urbanismo catalán inicia con la elección de Barcelona como sede de los Juegos Olímpicos de 1992. La intervención en Montjuïc incluye la restauración del Estadio Olímpico y las Piscinas Picornell y la construcción del Palau Sant Jordi (Isozaki). La Villa Olímpica (Martorell-Bohigas-Mackay) acerca la ciudad al mar con la construcción del Puerto Olímpico. Otras muestras de la arquitectura olímpica son la Torre de Collserola (Foster), la Torre de Telefónica (Calatrava) o el Hotel Arts (Skidmore, Owings & Merrill).

Con el Fórum Universal de las Culturas (2004), la Diagonal se alarga hasta el mar, y se construyen el Centro Internacional de Convenciones (Mateo), el edificio Fórum (Herzog y de Meuron) y la gran placa fotovoltaica (Martínez Lapeña y Torres).

Como ejemplos post-Fórum destacan espectaculares muestras de arquitectura de autor como la Torre Agbar (Nouvel) o el Edificio Gas Natural (Miralles y Tagliabue).

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La revista catalana Dau al Set (1948) y el grupo artístico homónimo son considerados las manifestaciones más importantes del vanguardismo de posguerra.

La gran mayoría de sus miembros fundadores (el poeta y dramaturgo Joan Brossa, el filósofo Arnau Puig y los pintores Joan Ponç, Antoni Tàpies, Modest Cuixart y Joan-Josep Tharrats) vivían en el mismo barrio de Barcelona, y los unía la disconformidad con la situación ideológica represiva y las limitadas posibilidades creativas de la época. También compartían una gran creatividad, sensibilidad y sentido de la acción.

El nombre de la revista jugaba con la idea de lo imposible (un dado sólo tiene seis caras), y expresaba la intención del grupo, situado entre la negación y confusión del dadaísmo y la liberadora expresión creativa del surrealismo.

Las circunstancias políticas dificultaron la voluntad de Dau al Set de incidir en el entorno social, y la expresión de libertad de sus miembros fue sobre todo artística y creativa. Así, lucharon para evitar las formas expresivas establecidas por el Régimen, demostraron que la represión no puede ahogar la creatividad y fueron los detonantes de nuevas actitudes de expresión libre.

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Durante la Guerra Civil Española (1936-1939), las manifestaciones artísticas en Cataluña adoptan medios modernos como el cartelismo y la fotografía documental.

Como vehículo de consignas para la concienciación y movilización, el cartelismo destaca durante este periodo por su creatividad artística y técnica.

Algunos de los artistas más activos son Josep Renau (Hoy más que nunca: Victoria), Martí Bas i Blasi (Feu tancs, tancs, tancs...), Jaume Solà (Unió és força), Lleó Arnau (Assassins!), Carles Fontserè (Llibertat!), Lorenzo Goñi (I tu... què has fet per la victòria?), Pere Català Pic (Aixafem el feixisme), Antoni Clavé (Catalans!... 11 de setembre), Lluís Garcia Falgàs (Informeu-vos dels que lluiten al front), Enrique Ballesteros "Henry" ( Voy a luchar por tu porvenir) y Paco Ribera (Diada de la Dona Antifeixista).

La fotografía documental ofrece un testimonio de la realidad del frente y la retaguardia durante la Guerra Civil. Fotoperiodistas catalanes como Agustí Centelles, Josep Maria Sagarra o Carlos Pérez de Rozas retratan el día a día del conflicto junto a profesionales extranjeros como Robert Capa y Gerda Tardo, autores de imágenes míticas.