Más allá de las especulaciones sobre si la construcción era un mausoleo o una villa durante la época romana, el conjunto romano de Centcelles (Constantí) es único por sus mosaicos del siglo IV. Testimonio arquitectónico excepcional de época tardorromana en Cataluña, desde el año 2000 está incluido en el conjunto de monumentos de la antigua Tarraco declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Los restos más antiguos de Centcelles corresponden a un pequeño edificio rural de los siglos II-I a.C., que más tarde se convierte en una magnífica villa con un conjunto de baños. El espacio más destacado es la estancia circular cerrada con una cúpula donde se encuentran los mosaicos. Estos son considerados los mosaicos de cúpula de temática cristiana más antiguos del mundo romano y son excepcionales por su buen estado de conservación. Se representan varias escenas, organizadas en tres áreas: una cacería en la parte inferior, escenas bíblicas del Antiguo y el Nuevo Testamento en la parte central y figuras de las cuatro estaciones en la parte superior.
A partir del estudio de estos mosaicos y las pinturas murales, se podría pensar que la villa se convirtió en un mausoleo. Sin embargo, su interpretación es aún incierta. Las primeras tesis de los investigadores apuntaban que los mosaicos hacían referencia a la tumba de Constancio, hijo del emperador Constantino el Grande. Búsquedas más recientes, en cambio, consideran que Centcelles fue la villa tardorromana de un personaje destacado de la jerarquía eclesiástica o civil.
Construido sobre una atalaya privilegiada, el castillo medieval de Miravet es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura de la Orden de los Templarios en Europa. Edificio religioso y militar de origen árabe, sigue el estilo defensivo de los castillos de Tierra Santa, con unas majestuosas murallas que se alzan sobre el río Ebro.
El año 1.153 es conquistado por los cristianos y Ramón Berenguer IV lo cede a Pere de Rovira, maestro de los templarios en Hispania y Provenza, que lo reconstruye y convierte en uno de los principales centros de poder cristiano en la Península Ibérica.
La uniformidad de la construcción muestra que los templarios levantaron el edificio en relativamente poco tiempo. Los vestigios de la antigua fortaleza andalusí están presentes en los tramos bajos de la muralla y en parte de las construcciones del recinto superior.
Además del castillo, Miravet es una ciudadela amurallada con construcciones a diferentes niveles. Sus formas son contundentes y austeras y, a modo de colmena medieval, dentro de las murallas la comunidad disponía de todo lo necesario para vivir.
Estrategia militar y culto religioso se unen en el pico más alto de Cardona. Desde el siglo IX el castillo y la colegiata de Sant Vicenç dominan la comarca y controlan las salinas. Es durante la Guerra de Sucesión, cuando se convierten en un símbolo de la resistencia de los seguidores del archiduque Carlos ante los defensores de Felipe de Anjou: el castillo es la última fortaleza que se rinde a las tropas borbónicas y cae después de la capitulación de Barcelona el 18 de septiembre de 1714.
El conjunto medieval se divide entre los pabellones señoriales y la canónica de Sant Vicenç. El castillo se levanta en el 886 bajo las órdenes del conde de Barcelona, Guifrè El Velloso, pero no se completa hasta unos siglos más tarde. Los elementos más destacados del primer edificio del siglo IX sólo queda la Torre de la Minyona. Durante la primera mitad del siglo XI se construye dentro del recinto de la iglesia de Sant Vicenç, un imponente edificio, de las mejores muestras del primer románico catalán.
Gran ejemplo de fortificación militar medieval, entre los siglos XI y XV el castillo es la residencia de los señores de Cardona, pero con el tiempo pierde su función residencial y gana importancia estratégica. A partir del siglo XVII, la fortaleza actualiza su sistema de defensa con una corona de baluartes.
A pesar de ser uno de los más emblemáticos, Cardona no es el único escenario vinculado en la Guerra de Secesión. La Ruta 1714, impulsada como parte del programa de actividades del Tricentenari, incluye 10 emplazamientos, como El Born de Barcelona, la Universidad de Cervera o la casa-museo Rafael Casanova, entre otros.
La participación de los principales artistas,
músicos y escritores del siglo XIX en las actividades que el artista Santiago
Rusiñol organizaba en su casa-taller de Sitges desde el 1893 la
convirtieron en un verdadero templo del modernismo.
Precisamente la llamó cau porque quería que fuera
un refugio para los amantes de la poesía y ferrat porque tenía
la colección de hierros forjados que él mismo había recogido en sus viajes por
Cataluña. El edificio es hoy el Museo del Cau Ferrat, uno de
los principales museos de la población de El Garraf.
Reúne
las colecciones de arte antiguo y arte moderno reunidas por
el artista y escritor catalán. Pintura, dibujo, escultura, forja, cerámica, vidrio
y muebles configuran un conjunto artístico único, que
incluye parte de la obra plástica del propio Rusiñol y de artistas como Casas,
Picasso, El Greco, R. Pichot, Mas i Fondevila, Zuloaga, Regoyos y Degouwe de Nucques,
Enric Clarasó, Manolo Hugué y Pau Gargallo, entre otros.
El
edificio del Museo del Cau Ferrat fue reformado entre 2010 y 2014 para reforzar
su estructura y restaurar los elementos patrimoniales originales.
Situados en la sierra de Godall de Ulldecona, los Abrigos de la Ermita son el conjunto más importante de pinturas rupestres de estilo levantino en Cataluña y forman parte de la lista de patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde el año 1998 y de La Ruta del Arte Rupestre.
En este conjunto excepcional, el hombre neolítico trazó un mundo de creencias o relatos míticos relacionados con la caza. Los escarpes de Godall eran un lugar propicio para la caza de animales y así se puede ver en las pinturas: animales de diversas especies de la zona, arqueros e incluso divinidades y rituales. Los expertos afirman que la sociedad neolítica utilizaba la pintura rupestre como medio de comunicación con el objetivo de marcar los lugares de reunión y de celebración.
Las primeras pinturas de la sierra de Godall se descubrieron en 1975 en una cueva del barranco. Actualmente se han localizado hasta catorce abrigos decorados por el hombre hace 8.000 años. Cerca de los abrigos, en el Centro de Interpretación de Arte Rupestre Abrigos de la Ermita, creado por el Museo de Arqueología de Cataluña, el visitante puede descubrir el legado artístico e histórico de Ulldecona a través de recursos gráficos, fotografías, audiovisuales y calcos de las pinturas.
65 millones de años de antigüedad, más de 38.000m2 de extensión y 3.500 huellas de dinosaurio. Estos datos hacen del yacimiento de Fígols-Vallcebre de Fumanya uno de los más importantes de Europa con restos fósiles del Cretácico Superior.
Situado en la cormarca del Alt Berguedà, el conjunto paleontológico incluye las antiguas explotaciones de carbón a cielo abierto de Fumanya Sud (Fígols), Fumanya Nord, Tumi (Vallcebre) y Coll de Pradell (Vallcebre-Saldes). Además de las huellas (icnitas), los paleontólogos han identificado restos de fósiles de huevos y de huesos de dinosaurio, un gran número de restos vegetales (troncos de árboles, hojas de diferentes tipos, algas ...) y animales (conchas de moluscos e invertebrados fosilizados).
El descubrimiento de los Yacimientos de Fumanya es de 1985, cuando Lluís Viladrich y su esposa, miembros del colectivo Berguedà de Ciencias Naturales, estaban de excursión en la zona y sospecharon que los hoyos que se observaban en Fumanya Sud podrían corresponder a huellas de algún animal. Las investigaciones posteriores del Instituto Paleontológico Miquel Crusafont de Sabadell confirmaron esta primera teoría.
A 600 metros sobre un cerro del Montseny, el Castillo de Montsoriu es una fusión entre la fortificación románica exterior y el palacio gótico interior. Una fortaleza medieval de gran belleza que ha resistido el paso del tiempo y el embate de varias batallas.
Su construcción se extiende desde el siglo X al XV. Son 500 años durante los cuales el conjunto arquitectónico se transforma para adaptarse a los diferentes usos. La fortaleza se estructura en 3 recintos amurallados concéntricos y escalonados: el recinto Sobirà, el Patio de Armas y el recinto Jussà.
El recinto Sobirà (s. X-XII ) es el más elevado y destaca en él la Torre del Homenaje, que dibuja la fisonomía del castillo. También encontramos aquí la capilla prerrománica de Sant Pere, que conserva pinturas románicas y la sala gótica.
A un nivel inferior está el Patio de armas, espacio central del castillo. Construido entre los siglos XII y XIV, estaba cubierto parcialmente por una galería porticada. A partir del siglo XIV el castillo se transforma en palacio residencial y se construyen diversas dependencias como la sala comedor y la cocina.
Por último, el recinto Jussà es un espacio uniforme con 4 torres rectangulares destinadas a proteger la pequeña puerta de acceso al castillo.
Actualmente en la cima de la colina se conservan gran parte de los muros defensivos románicos, sus torres y el interior gótico que fue la lujosa residencia de los vizcondes de Cabrera.
La catedral de Santa Maria fue construida entre el siglo XII y XIV en el punto más alto de la ciudad, en un emplazamiento lleno de historia. Anteriormente había allí una mezquita del siglo X, una basílica cristiana de época visigótica y, antes, un templo romano. Y es que en Tarragona la catedral esconde en sus cimientos un antiguo templo dedicado a Augusto.
La existencia de este edificio se conocía por referencias escritas y numismáticas, aunque que no se citaba la ubicación. Lo lógico era que se encontrara en el foro de la antigua Tarraco, donde siglos más tarde se levantaron los templos cristianos. En 2010, un equipo de arqueólogos excavó la nave central de la catedral y puso al descubierto los restos del templo romano.
La catedral, por su parte, es una obra de transición entre el románico y el gótico; el primero todavía estaba vigente avanzado el siglo XII en muchos lugares de la Cataluña Nueva. En Tarragona convive con estilos posteriores como el gótico, el arte renacentista y el barroco.
Destacan las tres puertas del templo, que corresponden a sus tres naves: la principal es gótica y las otras dos, románicas. Al levantar la vista, sin embargo, se puede comprobar que la catedral está inacabada, debido a los estragos causados por la peste negra.
Elclaustro gótico, que conduce al Museo diocesano, brilla por una decoración escultórica extensa. Los visitantes más curiosos pueden encontrar una inscripción árabe con fecha del año 960 de la antigua mezquita y la representación de la leyenda popular del entierro del gato por las ratas.
En el interior, el presbiterio y el ábside central tienen un elemento íntegramente románico que puede pasar desapercibido: el pavimento. Está hecho de piedra y mármol, de colores blanco, negro, naranja y amarillo y con dibujos geométricos entrelazados.
Lo que no pasa desapercibido es el órgano, de grandes dimensiones. Fue construido en el siglo XVI, aunque en 1929 se sustituyeron el mecanismo y los tubos por los del órgano romántico del Palacio Maricel de Sitges.
En las capillas, construidas a partir del siglo XIV, es donde se manifiesta más el cambio hacia el estilo gótico y posteriores. La pieza más destacada es el retablo mayor, de alabastro policromado, con las esculturas de Santa Tecla, Santa María y San Pablo.
El Monasterio de Sant Pere de Galligants, del siglo XII, es uno de los monumentos románicos más significativos de Girona. Se encuentra ubicado en la trama urbana de la ciudad, un hecho poco habitual si tenemos en cuenta que la mayoría de monasterios están en lugares aislados. Pero esta abadía benedictina también es singular por su cabecera y el campanario.
Y es que la cabecera de Sant Pere presenta una complicada forma asimétrica: está formada por un ábside principal con dos absidiolos a un lado y uno en el otro, mientras que en el extremo del brazo del crucero hay un ábside lateral más, esto hace pensar en el reaprovechamiento de elementos de un templo anterior. En este espacio encontramos también el campanario de ocho caras, perfectamente simétrico y con decoración lombarda.
Lo más destacado es la escultura que encontramos en los capiteles de la nave principal y, sobre todo, los de la cabecera. Estos son los que han dado fama a Sant Pere de Galligants; y los que más controversias han generado... Y es que algunos historiadores apuestan decididamente por la mano del maestro de Cabestany y de su taller; otros, sin embargo, creen que son influencia de la Escuela de Tolosa.
Desde 1857, Sant Pere de Galligants actúa como museo de arqueología y bellas artes, uno de los más antiguos de Cataluña. Actualmente es la sede de Girona del Museo de Arqueología de Cataluña y reúne los materiales arqueológicos hallados en las excavaciones de diversos yacimientos de las comarcas de Girona, desde la prehistoria hasta la edad media.
Consagrado a la cultura del objeto, el Museo del Diseño de Barcelona ofrece al visitante unas colecciones únicas y de eco internacional formadas por más de 70.000 piezas que abarcan, cronológicamente, desde el siglo IV a.C. hasta la actualidad. El objeto y lo que significa para la sociedad es el denominador común de todas las colecciones: desde su concepción, creación y producción hasta su uso según la época.
Contemplar muchas de las piezas del museo es volver al entorno cotidiano: la motocicleta Impala de Montesa, el cartel de la inauguración del Camp Nou o el Cobi olímpico, entre muchos otros, son objetos que apelan directamente a la memoria sentimental del espectador.
El vasto patrimonio de este museo está formado por la integración de las colecciones del Museo de las Artes Decorativas, el Museo de Cerámica, el Museo Textil y de Indumentaria y el Gabinete de las Artes Gráficas.
Pero si el contenido es excepcional, el continente del Museo del Diseño no se queda atrás: el edificio, diseñado por el equipo MBM arquitectos y conocido popularmente como la grapadora, es ya un nuevo icono de la arquitectura contemporánea de la ciudad.