Hasta 5 euros | Page 10 | Patrimonio Cultural. Generalitat de Cataluña.

Hasta 5 euros

T

La Central de Capdella, ubicada en el municipio de La Torre de Capdella, fue la primera central hidroeléctrica de Cataluña. Su gestación fue a finales del siglo XIX cuando Emili Riu, periodista y político de Sort, encontró una vía de aprovechamiento de la gran reserva de agua de la Vall Fosca, que supera los 50 millones de m3.

En 1914 la compañía Energía Eléctrica de Cataluña ponía en funcionamiento la central hidroeléctrica. Fue una obra faraónica que aprovechaba las aguas del sistema del Estany Gento a través de un canal de 5 kilómetros con un desnivel de 836 metros. Además, se tuvieron que habilitar nuevas infraestructuras: un funicular, carreteras de acceso, ferrocarriles, viviendas para trabajadores, etc. Sin embargo, el proyecto estuvo listo en sólo dos años.

Al cabo de un tiempo, la Central fue traspasada a la Canadenca (ahora Fecsa-Endesa). Actualmente, en una parte de las instalaciones se encuentra el Museo Hidroeléctrico de Capdella, que pertenece a la red del Museo de la Ciencia y de la Técnica de Cataluña, y que pone en valor lo que supuso la Central para la industria y también para el territorio.

T

Los Jardines de Santa Clotilde, situados sobre un acantilado de gran belleza con vistas al mar, están considerados el ejemplo de jardín novecentista. Fueron realizados por el arquitecto Nicolau Rubió i Tudurí, gran seguidor de Jean-Claude Nicolas Forestier, que proyectó, entre otros, los jardines de Montjuïc y del Parque de la Ciutadella.

En un intento de recuperar las formas clásicas, los Jardines fueron diseñados a la manera de los antiguos jardines del Renacimiento italiano. Estructurados a partir de un escalonamiento en terrazas, donde la diversidad de especies de plantas mediterráneas se alterna con pequeños estanques y conjuntos escultóricos.

Cerca de la entrada principal de los jardines se encuentra la casa original que destaca por las arcadas de medio punto de la planta baja, una gran terraza y una torre de tres pisos. En la fachada sur de la torre hay un panel de baldosa pintada dedicado a Santa Clotilde de 1930.

Los jardines se organizan alrededor de la escalinata principal, conocida como la Escalera de las Sirenas, que sale desde la explanada de la casa. Al descender por ella se mezclan los olores de resinas, laureles y plantas aromáticas con el del mar de fondo.

T

La Casa Masó es la casa natal del arquitecto Rafael Masó, un símbolo del desarrollo del novecentismo en Girona. Perfectamente integrada en el entorno urbano, el edificio consta de planta baja, tres pisos y azotea.

La casa actual es la unión de cuatro casas de tipo menestral adquiridas por la familia Masó. La fachada de la calle Ballesteries combina el estilo secesionista con elementos de inspiración barroca. En la parte trasera, galerías de vidrio y cerámica enmarcan al río Onyar.

Rafael Masó hizo dos grandes reformas en la casa. La primera, a partir de 1911 cuando su padre le encargó adecuar la vivienda a las necesidades de una familia numerosa y que había ascendido socialmente. La segunda intervención fue en 1918, cuando su hermano heredó la casa. Además de unificar las fachadas, diseñó la escalera, los vitrales y buena parte de los muebles del interior.

Para las reformas, el arquitecto recurrió al estilo modernista imperante en la época, aunque cada vez fue introduciendo más elementos del incipiente movimiento novecentista.

Desde 2006 esta vivienda acomodada es la sede de la Fundación Rafael Masó y actualmente es la única de las casas del río Onyar que está abierta al público.

T

El Museo Memorial del Exilio (MUME) es el primer equipamiento museístico dedicado a preservar la memoria y el legado del exilio republicano consecuencia de la Guerra Civil española.

Ubicado en La Jonquera, el paso fronterizo por donde huyeron la mayor parte de los exiliados, el MUME se define como un espacio para la memoria, la historia y la reflexión crítica. Un proyecto que no sólo se limita a la labor expositiva sino que impulsa la investigación histórica y la difusión pedagógica.

Su exposición permanente presenta el fenómeno del exilio a lo largo de la historia, haciendo hincapié en la Guerra Civil y la posterior derrota y retirada republicana. La diáspora a través de los Pirineos camino de Francia y la suerte diversa de los miles de refugiados que cruzaron la frontera son uno de los puntos de interés de la muestra. La vivencia del exilio y su legado cultural a partir de testimonios y herencias documentales completan el discurso expositivo.

T

Hace 2700 años una tribu de ilergetes levanta su asentamiento en una llanura cerca de la actual Arbeca (Les Garrigues). Es un buen lugar para cultivar la tierra. Pero a pesar de la placidez del lugar, los ilergetes temen los ataques enemigos y por eso levantan una imponente fortificación casi inexpugnable. Esto convierte a Els Vilars en una construcción única en el mundo ibérico catalán y europeo y uno de los puntos imprescindibles de La Ruta de los Iberos.

De forma ovalada, la fortificación estaba totalmente amurallada y disponía de torres de vigilancia. Para acceder a ella sólo había dos puertas de pequeñas dimensiones. Si entrar en el asentamiento era difícil, acercarse tampoco era tarea fácil: ante los muros, una barrera de piedras clavadas en el suelo (chevaux-de-frise) impedían el paso de forasteros a pie o a caballo. Unos grandes fosos completaban las obras defensivas. En el interior, las viviendas se organizaban alrededor de una plaza presidida por un gran pozo.

Todas estas estructuras son visibles actualmente, gracias a los trabajos de restauración y conservación del yacimiento. Visto desde el aire, se puede apreciar perfectamente su planta ovalada y los límites de las casas rectangulares que acogían el centenar de habitantes que tuvo Els Vilars.

Los ilergetes vivieron allí durante 400 años y abandonaron el lugar de forma abrupta. El porqué aún es hoy un misterio. Su fortaleza tan singular se ha convertido en uno de los referentes íberos de la Península.

T

La historia se detiene una y otra vez en Roses. Fundada como colonia griega, su ubicación la convierte en un punto estratégico del Mediterráneo. Por eso, el lugar ha sido objeto de diferentes ocupaciones y blanco de numerosos ataques. Actualmente, la Ciudadela es un moderno centro cultural y un extraordinario yacimiento.

En los 139.000 m2 del recinto se reúnen los restos arqueológicos de la colonia griega y posteriormente romana de Rhode, el monasterio románico de Santa Maria y la estructura de la ciudad vieja de Rosas, que incluso conserva algunas fortificaciones medievales.

Las murallas actuales son una fortificación de grandes baluartes que datan de la época renacentista y moderna. Y es que en el siglo XVI, el rey Carlos V manda construir la Ciutadela y el castillo de la Trinitat para protegerse de los piratas y de los turcos.

En 1814 son los mismos franceses los que vuelan la ciudadela, que se recupera y se abre al público ya avanzado el siglo XX.

Desde 2004 dentro del recinto se puede visitar el Museo de la Ciudadela, un edificio contemporáneo donde se resume la historia del conjunto.

T

La Seu Vella está formada por un conjunto de edificaciones situadas estratégicamente en el Turó de Lleida, que domina la ciudad y toda la llanura de los alrededores. Se trata de una de las catedrales más importantes de Cataluña, que destaca especialmente por su obra escultórica y por el claustro, uno de los más grandes y espectaculares de Europa.

Como es habitual en este tipo de obras, La Seu Vella fue construida y ampliada durante siglos combinando diferentes estilos arquitectónicos. La primera catedral cristiana se comienza a construir en el año 1193 con el objetivo de atender a la población creciente de la ciudad. De esta construcción románica destacan actualmente las portaladas.

A finales del siglo XIII se introducen elementos del nuevo estilo gótico. Durante esta época se terminan las obras más importantes del templo y se construyen las capillas, el claustro, el campanario y la Puerta de los Apóstoles, trabajos que se alargan durante los siglos XIV y XV.

El claustro se encuentra justo delante de la fachada principal de la iglesia; una disposición inusual en las construcciones cristianas, que recuerda más el patio interior de las mezquitas árabes. Los capiteles ricamente ornamentados merecen una atención especial, así como las espléndidas vistas sobre la ciudad de Lleida que desde allí se tienen.

T

Con poco más de 30 años, la reina Elisenda de Montcada se retiró del mundo al quedar viuda. Y lo hizo en el Monasterio de Pedralbes, que ella misma había fundado en 1326 en la montaña de Sant Pere Mártir (Barcelona). Allí residió 37 años aislada, con la única compañía de las monjas clarisas y la arquitectura gótica.

El Monasterio de Santa Maria de Pedralbes se levantó en sólo 13 meses y destaca por su gran homogeneidad arquitectónica de estilo gótico. Las piedras blancas (petras albas), utilizadas para construir el conjunto, acabaron dando nombre a la zona: Pedralbes.

Entre las joyas del monasterio está la pequeña capilla de Sant Miquel, que destaca por las pinturas al fresco y al aceite (s. XIV), un testimonio excepcional de la pintura gótica catalana; los vitrales góticos del interior del templo (considerados los más importantes de Cataluña por su antigüedad y buen estado de conservación) y el claustro. Este es uno de los más grandes e imponentes del mundo.

Destacar también la tumba de la reina Elisenda. Ubicada entre la iglesia y el claustro, es un sepulcro bifrontal que representa sus dos caras: desde la iglesia se la ve vestida y coronada como reina y, desde el claustro, aparece como viuda y monja, con el sencillo hábito franciscano.

T

A los pies de la Catedral de Girona, una pequeña cúpula asoma por encima de un edificio de piedra. Es la linterna de los Baños Árabes de la ciudad, que identifica la silueta de esta pequeña joya medieval.

El edificio es cautivador por la simplicidad de sus formas y, una vez dentro, por la belleza del juego entre luz y penumbra. La construcción es de estilo románico pero sigue el modelo de las termas romanas, los baños musulmanes y de las mikva judías a partir de una tradición que se recupera durante el siglo XI, con el desarrollo de los núcleos urbanos y la necesidad de mejorar la higiene.

El edificio está estructurado en diversas estancias que permiten pasar de la zona de agua más fría a la más caliente. El visitante entra a través de un pequeño vestíbulo que conduce hasta el apodyterium (el 'vestuario'); es sin duda el espacio más emblemático de los baños, con una piscina central de piedra de 8 lados y 8 columnas coronadas con preciosos capiteles decorados.

Hasta el siglo XIV el edificio mantiene su actividad como baños públicos. Ya en el siglo XX, los baños árabes se restauran para devolverlos a su aspecto original.

T

A la sombra de los Pirineos leridanos, la Catedral de Santa Maria de La Seu d’Urgell es la única catedral románica que ha llegado hasta hoy en día y el mejor ejemplo del poder del Obispado de Urgell. Sus dimensiones y el estilo italianizante de la construcción también la convierten en un testimonio singular de la Cataluña románica.

El actual edificio de la catedral de Santa Maria de La Seu d’Urgell es el cuarto levantado en el mismo emplazamiento. Se trata de la reconstrucción que el año 1090 encargó el obispo Ot y que termina a finales del siglo XII. De todas formas, durante tres siglos quedó escondida bajo capas de yeso impuestas durante el Barroco y fue Josep Puig i Cadafalch quien inició la recuperación de su apariencia original, a partir de 1918.

El resultado es una construcción de piedra desnuda de ornamentación. Una talla policromada de la Virgen de Urgell, patrona de la ciudad, rompe la austeridad interior y concentra las miradas. Se trata de una figura de madera del siglo XIII y se esconde dentro de un pequeño absidiolo. En la parte de arriba, un rosetón del siglo XV ilumina el altar mayor.

El claustro, majestuoso, tiene más de 50 capiteles ornamentados con elementos vegetales, hombres y bestiario popular.

Aparte de la arquitectura, el conjunto catedralicio de La Seu d’Urgell destaca por custodiar una de las mejores copias del famoso Beatus de Liébana y un ejemplar del Beatus de Urgell, expuestos en el Museo Diocesano.