

Integrado en el Sistema Territorial del Museo de la Ciencia y de la Técnica de Cataluña, el Ecomuseu-Farinera de Castelló d'Empúries cuenta desde 2004 la historia de los hombres y las mujeres de L’Empordà dedicados al cultivo del grano de trigo y los diversos usos de la harina.
El edificio de La Farinera propone un recorrido por el patrimonio industrial harinero catalán. Las máquinas, herramientas y estructuras expuestas son testimonio de una actividad desarrollada desde la época medieval: primero en el antiguo molino de harina, y desde finales del s. XIX en el año 2001, en la moderna fábrica harinera.
La visita al ecomuseo se completa con una ruta que recorre parte de los cinco kilómetros del Rec del Molí hasta el Puente de La Mercè. Esta infraestructura hidráulica conducía el agua desde la esclusa de Vilanova de la Muga hasta La Farinera, bordeando y abasteciendo huertos y campos. Al llegar a La Farinera, el salto de agua hacía funcionar una turbina Francis de 1905, responsable de generar la energía necesaria para el funcionamiento de la fábrica.
Junto al río Llobregat, y a la altura de Esparreguera, se alza uno de los principales testigos de la historia industrial de Cataluña: la Colonia Sedó. La gran turbina de 1.400 CV es uno de los grandes atractivos del recinto, una máquina de fundición que fue la más grande y potente de España y una de las más espectaculares de Europa. Actualmente ya no propulsa agua, sino que se ha convertido en el museo sobre la historia de la colonia.
En la antigua sala de máquinas se puede ver la maqueta de la colonia, donde se explica su historia a través de un montaje de luz y sonido y, dentro del tubo de conducción de agua de la turbina se proyecta un audiovisual tridimensional. La visita se completa con una explicación del sistema energético que hacía funcionar el complejo industrial de Miquel Puig. El paseo por la colonia permite captar la vida social y el proceso de producción de un 'pequeño pueblo' donde los telares convivían con los trabajadores.
El conjunto fabril de la Colonia Sedó se fundó en 1846, aprovechando el salto de agua del antiguo molino de Can Broquetas. Actualmente todavía se reconocen las naves dedicadas a la hilatura, el canal y la esclusa del salto de agua, los tejados con bóveda catalana y las oficinas. Dos de las imágenes características del conjunto son la chimenea helicoidal de ladrillo de la antigua máquina de vapor y el acueducto semicircular que llevaba el agua desde el río hasta la turbina.